lunes, 15 de noviembre de 2010

Mansiones que perdieron su encanto por el estero Salado

Propietarios guardan la esperanza de que sea recuperado

Cientos de familias que habitan en sus orillas, especialmente en los tramos de Urdesa y Miraflores, han visto como el valor de las casas ha decaído en la última década por la contaminación.

Fantasmal. Muchas viviendas ubicadas en los tramos de Urdesa, 
Miraflores y Mapasingue han sido abandonadas por
sus propietarios debido al hedor de las aguas del ramal
 
Hace 25 años la casa de Cecilia Viteri, ubicada en las calles Costanera y Ébanos (Urdesa Sur) en plena orilla del estero Salado, era la más solicitada para los encuentros de amigos y reuniones familiares. Sus aproximadamente 300 metros de construcción, climatización y ubicación privilegiada resultaban acogedores para los asiduos visitantes.

Actualmente, aunque la vivienda conserva su elegancia y recibe mantenimiento constante, con el estero no ha sucedido lo mismo. El mal olor que emana cuando sube y baja la marea ha impregnado todos los rincones de la casa, tanto que el uso de ambientadores no es suficiente para eliminarlo.

Quienes viven allí ya no perciben el hedor. “Nos hemos acostumbrado”, aclara la señora Viteri. “Son las visitas que antes admiraban la construcción, las que ahora nos reclaman por qué seguimos viviendo en este lugar”.

El estero Salado, que atraviesa la ciudad con 30 kilómetros de ramales, está compuesto en un 90 por ciento de mangle. Durante décadas fue el termómetro ambiental de la ciudad. Hoy luce un color verde petróleo y emite un olor a podredumbre, en especial en los tramos norte de Urdesa, Miraflores y Mapasingue.

Por este motivo, los propietarios de las lujosas mansiones que antaño costaban fortunas, por las que hoy nadie ofrece un real, se han visto obligados a abandonarlas o ponerlas en venta. Quienes aún las habitan luchan a diario, no solo para evitar el ingreso de ratas y mosquitos que pululan en los alrededores, sino también de ese olor a descomposición permanente.
De hecho, un estudio de la Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES) admite que el 60 por ciento del cuerpo hídrico está repleto de lodo sin oxígeno, producto de los residuos domésticos e industriales que ingresan a diario al canal.

Atilio San Lorenzo, dueño de la vivienda N° 100 ubicada en la Circunvalación Sur de Urdesa, añora los días en los que su mansión era más que un lugar de descanso, “un paraíso”. Cuenta -con tristeza- que las áreas de descanso como la piscina, la cancha de fútbol, el gimnasio y el sauna, que antes utilizaba en compañía de las visitas, ahora “están vetadas”. “Abundan las moscas. El olor es insoportable. No puedo dejar que mis hijos o conocidos se expongan a tanta insalubridad”, sostiene San Lorenzo.

En cuanto al interior, como precaución ha instalado una central de acondicionador de aire que abastece a todos los cuartos para así mantener las ventanas y puertas cerradas.
Esta lujosa construcción, admirada por quienes la observan a su paso, hace más de 20 años le costó millones de sucres a su propietario. Aunque hoy está avaluada en más de 500 mil dólares, en julio pasado, cuando su dueño quiso venderla, no hubo quién le ofreciera más de 200.000.

Gustavo Pereira, presidente de la Asociación de Corredores de Bienes Raíces (Acbir), explica que los olores con los cambios de marea y los problemas que esto acarrea, han generado una caída abrupta en la plusvalía de estas propiedades.

“Aunque tienen valores altos, los compradores no desean pagarlos por la suciedad del estero. Un comprador sabe que por ese mismo valor puede adquirir casas hasta más nuevas en la vía a Samborondón”.

Ismael Burbano, del domicilio N° 232 de la Circunvalación Central, cuenta en su casa con piscina y lujos como jacuzzi en la habitación principal. Él dice que la cisterna la debe lavar cada mes, cuando lo normal es cada seis, porque la suciedad del agua se filtra. La piscina y el jacuzzi están en desuso, para evitar enfermedades en la piel. “He puesto miles de filtros, pero nada es suficiente”.

Jorge Vázquez, quien cuida desde hace 14 años la casa de una familia machaleña, asentada en la calle Carlos Feraud Blum (Av. 34) del barrio Miraflores, asegura que sus hijos han sufrido irritaciones por el agua contaminada y en otras ocasiones por el excesivo cloro al intentar purificarla.

Con respecto al agua para el consumo, Vázquez dice que solo toman la de botellón, “por miedo a infecciones estomacales u otra enfermedad derivada de la contaminación”, pues sospechan que hasta el agua del tubo debe estar contaminada por la corrosión de las cañerías en el sector.

Algunos se niegan a abandonar sus mansiones, pero son los menos. Cada vez aparecen más avisos de “se vende”. Como la casa demarcada con el número 412, en Circunvalación Norte y la Quinta, de 231 metros de construcción y jardín interno que da al ramal de aguas saladas.
Su dueña, quien prefirió omitir el nombre, pide 135 mil dólares, aunque sostiene que su valor es mucho mayor. “Nadie quiere pagar más”, aclara. “Parece que el sector ya no es privilegiado”, negando de paso que los olores del estero lleguen al interior.

Contrario de esta, algunas ya han sido abandonadas. Luis Samaniego, vecino de una casa situada lateral al centro comercial Policentro, dice que desde hace cinco años nadie la habita. La amplia residencia, de un solo piso, cuenta con piscina, cancha de básquet y otros lujos. Sin embargo, sus dueños prefirieron emigrar a otro sector de la urbe. “El guardián de la mansión comenta que ahora viven en una casa más pequeña”, dice Samaniego.

Algunos dueños tienen la esperanza de que el estero sea recuperado, y a su paso el valor de sus propiedades. Por más de una década, y desde que la Municipalidad de Guayaquil asumió las competencias ambientales en 2002, los esfuerzos han sido numerosos.

En 1998 el Municipio ordenó una evaluación del estuario al consorcio Lahmeyer Climentaciones, tarea que costó 1,3 millones de dólares. La entidad determinó que en los últimos 10 años la contaminación del estero se debe en un 75 por ciento a descargas domésticas y un 25 a industrias.

En el 2002, un levantamiento científico de la Escuela de Ciencias Ambientales de la UEES indicó que cada cinco metros hay numerosas alcantarillas clandestinas de empresas con salida al estero en la parte norte de Guayaquil.

En el mismo año, el Cabildo también encargó la limpieza del estero Salado a la empresa privada Visolit, contrato que estará vigente hasta este año. Actualmente, 16 lanchas y 57 operarios recorren la zona desde la isla Trinitaria hasta el puente de Portete, y de la calle del mismo nombre hacia el norte.

A pesar de que se recogen cada año toneladas de desechos, los esfuerzos no han sido suficientes para pensar que a futuro niños y adultos vuelvan a nadar en sus aguas, como hace 30 años.

Cecilia Viteri, de Urdesa Sur, no pierde la esperanza de que su casa vuelva a ser la preferida de sus amigos.

Ofrecen limpieza total para el 2013

En febrero de este año, el Gobierno Nacional presentó la iniciativa “Guayaquil Ecológico” como parte del plan de Restauración y Generación de Áreas Verdes para la ciudad de Guayaquil.
El proyecto, que tiene como objetivo ofrecer a los habitantes espacios de recreación, consta de 4 componentes, entre los cuales se anuncia la restauración total del estero.

La intención es construir parques lineales a lo largo del estero, sembrar manglar y que posteriormente se vaya recuperando paulatinamente el Salado con procesos biológicos,  físicos y químicos de descontaminación.

El tiempo previsto para estas obras es de 3 años. Esto significa que para el 2013 el estero Salado deberá lucir totalmente recuperado a un costo de 73 millones de dólares.

Actualmente el Ministerio del Ambiente trabaja en actualizar la línea base, sacando muestras del Salado para medir el grado de contaminación.
 
“Hay que educar para poderlo recuperar”

El ingeniero Fernando Cevallos, director del Centro de Investigaciones de la Universidad Ecotec, considera que es factible recuperar el estero, aunque tendría que hacerse un proyecto con diversas fases. “La primera sería un mecanismo de educación ambiental. Luego, hacer un inventario de especies vivas en él, para saber y determinar cuál es el nivel actual de contaminación. Y la tercera fase sería la utilización de algún regenerador natural que permita revivirlo. En este momento lo único con vida son las plantas, pues las especies nativas se han extinguido”. 
 
Según el experto, una opción es la siembra de especies nativas. Además, utilizar algún tipo de purificante del agua. “No solo es la contaminación de la basura. Han sido detectados combustible, grasas y aceites. Hay que realizar una limpieza con algún bioquímico”.
“Conforme hay más asentamientos en sus márgenes, la contaminación es mayor. Anteriormente la gente tenía más conciencia de esa situación. Pero en este momento estamos botando absolutamente todos los desechos al agua”.

“En la zona de la Kennedy, el volumen de desechos arrojados no es tan alto. En zonas como el Guasmo y el Suburbio, por el puente de la A, la contaminación es mucho mayor”, según Cevallos.

Otro riesgo, dice, es que muchas personas están consumiendo los pocos peces que hay en el estero. “No se dan cuenta de que están contaminados”. Para el ingeniero, tendría que utilizarse algo similar a lo que emplean empresas del Oriente.

“Ellos usan un bioquímico que separa el combustible. No es cosa de uno o dos días, es un proyecto a largo plazo. Por desgracia no hay una cultura del reciclaje”. (JCH)

Foto: Christian Vázcones / Fuente: Diario Expreso

lunes, 8 de noviembre de 2010

Habitantes y desechos en círculo vicioso




FOTO: EDUARDO ESCOBAR / EL TELÉGRAFO
Parte de la labor de la minga fue clasificar la basura. 
Los voluntarios separaron los desechos de vidrio y plástico 
para reciclarlos y contribuir a la protección del ambiente.

Moradores de Kennedy Norte y voluntarios realizaron minga para cuidar bosque protector.

Algunos moradores del sector de la ciudadela Kennedy Norte -ubicada  a lo largo de la avenida José Castillo- y Marco Antonio Jiménez, empleado de Medio Ambiente del Municipio, aseveraron que en los últimos tres años se han realizado mingas de limpieza en este sector. “Sin embargo, los ciudadanos siguen botando basura”, dijo el funcionario.

Por otra parte, Tyrone Portero, presidente del comité de moradores de Kennedy Norte, aseguró: “También hay personas que lanzan su basura en el bosque, he visto a vecinos que lo hacen”.

Portero agregó que la gente que se ejercita aquí llega de diferentes partes de la ciudad y bota recipientes, pero considera que eso ocurre por falta de tachos de basura.

Otro testigo de este tipo de contravenciones ha sido Carlos Wilson, chofer que trabaja desde las 08:30 hasta las 19:00 en el sector, quien afirmó: “La gente viene en carros particulares y bota basura. Son personas que no habitan aquí, incluso he visto el auto de una empresa de courier que lo hace en horas de la tarde”.

El trabajador relató que algunas personas estacionan sus carros, comen y dejan las tarrinas tiradas. Además, ciertos choferes de compañías de taxis  utilizan el lugar como baño público.

 Wilson opinó que es necesaria mayor vigilancia de la Policía porque,  incluso, ha visto  a indigentes que se drogan con tarros de goma. Hay una zona que conduce al manglar y  los mendigos duermen allí.

Jessenia Pino, coordinadora de gestión comunitaria de Puerto Limpio, explicó que “quienes arrojan basura son los mismos moradores del sector, personas que disfrutan del bosque protector, pero no lo conservan. Ellos hacen ejercicios en el lugar y botan las botellas de lo que están bebiendo en ese momento. Es lamentable, pero no valoran lo que tienen”.

Pino comentó que Puerto Limpio aportó a la minga con  600 mascarillas, 150 sacos, la caja roll on roll off para retirar los desechos y refrigerios para los participantes.

El objetivo de la minga

 El sábado pasado varias organizaciones colaboraron  para realizar una minga de limpieza en el bosque protector de Kennedy Norte y la orilla del estero  ubicado a lo largo de la avenida José Castillo.

El objetivo principal de la minga de limpieza en el sitio,  según  indicó Tyrone Portero, fue hacer un llamado de atención a las autoridades y a la ciudadanía para rescatar y conservar el bosque protector y el estero.

El representante explicó que tenían un pliego de peticiones, entre las que se destacaban la solicitud de guardabosques, regeneración de la zona, ubicación de rompevelocidades y la planificación de un proyecto para proteger el estero por medio de la reforestación.

Por su parte, Mónica Solano de la Sala, representante del grupo Amigos del Estero, dijo que  con esta actividad buscaban presionar al Municipio de Guayaquil para que ejecute aquí un proyecto de construcción de parque lineal, similar al que se construyó en el puente 5 de Junio.

Sin embargo, Marco Antonio Jiménez afirmó que no sabía nada acerca de la meta que tenían en mente los organizadores de la actividad y señaló que tampoco le han informado acerca  de algún proyecto de regeneración en dicha zona residencial.

La colaboración de los jóvenes

El director del Centro de Investigaciones de Ecotec, Fernando Cevallos, expresó que no cree  que la solución para evitar que las personas arrojen desechos sea imponer  multas altas, sino combatir el origen del problema, el cual, según su opinión, está en la falta de educación ambiental.

“En Ecuador no tenemos la costumbre de las tres R: reducir, reutilizar, reciclar; por tanto, la gente no maneja bien los desechos”, explicó.

Añadió  que también se debe educar a las personas sobre la huella ecológica que provocan y dijo que, según  estudios científicos, durante  el  año 2001, cada persona empleaba una hectárea y media de recursos naturales en el transcurso de su vida. Actualmente, cada persona necesita cinco hectáreas y media, lo que  afecta notablemente al planeta.

 Alguien muy consciente de este mensaje fue José Altamirano, de 17 años, quien aseguró que a él siempre le han enseñado a  cuidar el ambiente y comentó que en su hogar evitan malgastar la energía eléctrica o el agua potable.

Para Danilo Bravo, estudiante del colegio Ecomundo, su objetivo fue limpiar el bosque y el estero. Él junto con sus compañeros retiraron y separaron los desechos de plástico y vidrio para reciclarlos. Con una sonrisa, el estudiante manifestó: “Nuestro colegio siempre plantea estas iniciativas”.

Sin embargo, la educación formal jamás reemplazará al ejemplo. Y Jessenia Pino lo constató al observar cómo los  estudiantes que realizaron la minga, luego de comer, dejaron pequeñas fundas plásticas botadas en media calle y posteriormente se dirigieron hacia el bosque protector.

 “Ese es el problema, es un mal hábito arraigado. Creo que el cuidar el ambiente y mantener limpio el sitio donde vives es algo que se debe impulsar desde el hogar y con el ejemplo de todos”, declaró enfáticamente la coordinadora.

Finalmente, un señor se acercó a recoger las fundas y Pino dijo: “Él se dio cuenta, pero esa no es la solución. Los ciudadanos deben aprender a no botar la basura en cualquier sitio, sino colocarla  en las áreas asignadas”.

Entre los   participantes estuvieron los alumnos del colegio Ecomundo, UEES, Espol, infantes de Marina, miembros de la Policía Nacional, Amigos del Estero, Puerto Limpio y el Ministerio de Medio Ambiente.
Ana María Guajala
Estudiante de Marketing en Ecotec
“Hay muchos desperdicios. La gente es cochina, debería aprender a no botar basura o encontrar el sitio que le corresponde”
 
Lady Cadena
Estudiante de Finanzas en Ecotec
 “Es la segunda vez que participo en una minga y creo que deberían colocar más tachos de basura. En esta zona no he visto ninguno”
 
Víctor Alcívar
Estudiante de Gestión en Ecotec
“Vine porque me interesa ayudar a preservar el ambiente. La minga es muy buena porque la gente utiliza esta área”

Rossana Naveda Jama, Diario El Telégrafo

domingo, 7 de noviembre de 2010

Una minga ecológica une a dos ciudadelas

Foto: Gerardo Menoscal / Expreso

Iniciativa de habitantes de Urdesa y la Kennedy

Independientes a iniciativas oficialistas, vecinos de barrios de la urbe unieron esfuerzo con el propósito de purificar las orillas de un brazo de mar.

 

Conciencia. El objetivo del evento es involucrar a las personas que viven cerca al estero en su cuidado y limpieza. Este ecosistema ha sufrido muchos daños en las últimas décadas

¿Qué lleva a un grupo de vecinos y desconocidos a agruparse y limpiar un sector del estero? En el caso de los habitantes de Urdesa y Kennedy Norte son dos las razones: ver su entorno limpio y cuidar la naturaleza.

No se trata de una jornada común. La mañana y tarde de ayer, decenas de voluntarios, entre moradores y estudiantes, recorrieron los casi 2 kilómetros de extensión del parque - malecón de la avenida José Castillo, en la ciudadela Kennedy Norte, realizando una minga de aseo ecológico.

La recolección fue organizada por el comité Pro Mejoras de Kennedy Norte en conjunto con sus similares de Urdesa. A esta iniciativa se sumaron organizaciones como Amigos del Estero Salado, el colegio Ecomundo, la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES), Puerto Limpio, la Policía Nacional y los infantes de Marina, todos trabajando para hacer de esta recolección un evento que marque un precedente.

“Hemos sumado esfuerzos con un objetivo en común: salvar la naturaleza”, dijo Mónica Solano, de la organización ecológica Amigos del Estero. “Nos agrada ver que logramos congregar a muchas personas interesadas en mejorar la situación del ecosistema”.

Pero, ¿por qué en este sector específico? A estos barrios tradicionales de la urbe huancavilca los caracteriza un rasgo muy particular: ambos son atravesadas por un brazo de mar, “un ecosistema que durante años sufrió el impacto de la humanidad”, explicó Fernando Cevallos, director de investigación y proyectos de la Universidad Ecotec.

Cevallos fue uno de los voluntarios que se armó de valor y entusiasmo para hacer frente a la contaminación del estero. Con una bolsa de basura y guantes industriales en las manos, el catedrático predicó con el ejemplo.

Sus alumnos no se quedaron rezagados y también aportaron a la hora de limpiar el lugar. “Yo vivo aquí a dos cuadras (de Kennedy Norte) y siempre había querido participar en algo como esto”, recalcó David Cabrera (20), voluntario que, con botas pantaneras, se adentró en lo más profundo del manglar a recoger botellas y plásticos incrustados en el negro fango del estero contaminado.

Como Cabrera había muchos jóvenes que brindaron su tiempo a esta causa. “Aprovechar la mañana de forma productiva”, manifestó Alejandra Andrade, estudiante del Ecomundo y vecina de Cabrera: ella vive en Urdesa Norte.

A la joven le interesa poder hacer algo por este ecosistema que lindera con su vivienda. “Cada cierto tiempo el estero emana ciertos olores que no solo molestan, sino que preocupan”, indicó la estudiante, quien en los últimos meses dedicó tiempo a hacer una investigación sobre el impacto de los seres humanos en el ambiente.

“Estamos conscientes de que lo que hagamos hoy no va a ser la solución”, dijo la activista Solano, “pero al menos es un punto de inicio para que, de aquí en adelante, las personas del sector tomen conciencia de lo que está sucediendo a su alrededor y formen parte activa en esto”.

Uno de los incentivos es, según Solano, que el trabajo no será en vano: los plásticos recogidos durante la mañana serán adquiridos por Fibranac (Fibras Nacionales), una empresa recicladora de polipropileno y encargada de volver a hacer utilizable lo que se recolecte a orillas del estero.

Una vez terminados los trabajos, y con esa grata sensación del deber cumplido, los voluntarios hicieron una pausa para disfrutar de un refrigerio y de un pequeño show artístico.

“Pero la recompensa no es esta (el show)”, aclaró Jordy García, vecino de la Kennedy y uno de los más entusiastas voluntarios, “sino la tranquilidad que tenemos en la conciencia de que hoy hicimos algo para mejorar la situación del estero”. (JDT)

No gusta saber que hay un número significativo de personas que busca, de una forma u otra, cambiar la situación del estero. Este es un primer paso para seguir adelante en la recuperación de este ecosistema”.
Mónica Solano
Organización Amigos del Estero


Fuente: Diario El Expreso

Minga para la recuperación de bosque y estero

La limpieza se desarrolló en cerca de 2 kilómetros, desde el canal
Uno hasta el puente que une con Urdesa.

Kennedy y Urdesa

Érika Flores, Karen Hermida, Fabiola Auria y Érika Rodríguez dejaron ayer de lado las horas de descanso para recoger desechos en el estero Salado, a la altura de la avenida José Castillo, en el norte.

Las cuatro adolescentes de 16 años fueron parte de los 150 estudiantes del colegio Ecomundo que participaron en la minga de limpieza del bosque protector, organizada por el comité de moradores de la ciudadela Kennedy Norte y el grupo Amigos del Estero, de Urdesa Norte.

“Soy habitante de este planeta y creo que todos debemos poner de nuestra parte para rescatarlo”, dijo Fabiola Auria mientras hacía una pausa a su tarea de recoger basura.

A esta tarea se sumaron estudiantes del CEBI, de la Escuela Politécnica del Litoral (Espol) y miembros de la Infantería de Marina de la Base San Eduardo, personal de Puerto Limpio, Visolit. Además, elementos del Cuerpo de Bomberos, Policía y Comisión de Tránsito del Guayas (CTG).

Las estudiantes Érika, Karen y Fabiola coinciden en que hace falta más toma de conciencia por parte de la ciudadanía. “Hay que motivar a las personas que muchas veces botan basura y no quieren recoger”, dijo Karen Hermida.

“Queremos rescatar este estero que es uno de los poquísimos pulmones de la ciudad”, dijo Allan Yépez, prosecretario del comité de Kennedy Norte.

Según Yépez, la iniciativa se tomó ante el abandono del Municipio de Guayaquil y del Ministerio de Medio Ambiente que han provocado que el sector se convierta en un basurero y en una zona de riesgo para la salud de los habitantes.

“Pagamos impuestos a la renta, los prediales... queremos ver que eso se refleje en mejoras para esta zona”, comentó el prosecretario.

La próxima semana prevé que presentarán en estas dos entidades un escrito solicitando un plan de recuperación, que se dote de guardabosques, seguridad, guardianía, implementación de tachos de basura y campañas permanentes para crear conciencia de la ecología en la ciudadanía.

Además, la regeneración urbana del malecón de la ciudadela, desde la av. Orellana hasta la av. Juan Tanca Marengo.

Apuntes: Ecológicos

Enseñanza

El vicerrector académico de Ecomundo, Ivo Orellana, dijo que el plantel tiene una comisión del cuidado y la naturaleza. “Nos encargamos del cuidado de un brazo del Salado que está contiguo a la institución. Los alumnos tienen bien definido lo que es el ecosistema”.

Proyecto

Los moradores aspiran a que el sector se convierta en un atractivo turístico.

viernes, 29 de octubre de 2010

Acciones para concientizar cuidado del Estero


Esmeraldas Chiquito ya cuenta con un malecón

Más de 122 familias se benefician con el parque lineal, que cambia la imagen del sector.

Por: Álvaro López Tapia
Foto: José Morán / El Telégrafo

El Parque lineal fue ocupado por los residentes del sector.


La mañana de ayer el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi), a través del plan de mejoramiento de barrios “Socio comunidad”, entregó el parque lineal en el sector Esmeraldas Chiquito, en el sur de la ciudad, en la parroquia Ximena. Esta construcción se llevó a cabo desde el 13 de septiembre y tuvo un costo aproximado de 41.900,33 dólares.

La entrega del parque estuvo enmarcada por la alegría de los niños, padres y autoridades que se dieron cita para recibir esta obra que beneficiará a cientos de familias.

El conjunto de la consiste en la construcción de aceras nuevas, bordillos, elementos estructurales para los pasamanos, zona de embarque para las familias que navegan por el estero, áreas verdes e iluminación. “No sólo las 122 familias de Esmeraldas Chiquito serán las beneficiadas, sino también todas las familias de los alrededores del sector”, dijo Walter Solís, ministro de Vivienda.

“Este es un proyecto que fue programado en el plan Guayaquil Ecológico, en el que teníamos como objetivo la construcción de este gran parque, con el que se trata de buscar la recuperación del estero Salado”, dijo Solís. Dentro del plan del Miduvi está el reubicar a las familias que están sobre el agua. “La concepción de los parques lineales, es definir el borde del estero. De ahora en adelante las familias ya no podrán invadir el estero y pasarse de los límites”.

En el sector se vivió alegría de parte de los beneficiados y de toda la gente que vive en los alrededores. Padres e hijos se dieron cita y dijeron sentirse satisfechos con el trabajo realizado por el Miduvi. “Yo le agradezco al presidente y toda su directiva, ya que nos dieron una casita dónde vivir. Yo fui una de las afectadas con el incendio del año pasado. Después de una desgracia viene una bendición”, comentó Miriam Pérez, habitante de la zona.

Pérez dijo que ésta es una labor que nunca se había hecho por parte de los otros presidentes. “Correa ha sido tocado por Dios, para que él siga haciendo buenas obras. Espero que estos malecones se sigan extendiendo, para que no tengamos más invasiones y casas caídas”, concluyó Pérez, que habita en el sector hace más de 5 años.

Nayerli Herrera de ocho años, quien cursa tercero de básica, dijo que el malecón “sirve para poder jugar bien, por que es grande. Cuando llego de la escuela juego mucho con mis amigos, y mis papás me cuidan desde la casa”.

Otro de los niños emocionados y que no paraba de reír, era Óscar Gallón. Él, de piel morena y cabello casquillo, derrochaba alegría junto a sus amigos que  saltaban y corrían. “Cabezón, pilas que ya vamos a tener dónde jugar”, expresaban sus amigos, que se divertían con globos de colores  decorando el parque.

Solís afirmó que el siguiente proyecto del Miduvi es construir el segundo parque lineal en la Isla Trinitaria, ubicado también en el sector de la parroquia Ximena. Su construcción se lleva a cabo desde el 4 de octubre, con un avance del 20% de la obra. Este parque constará con una extensión de 500 metros lineales, es decir 400 más que el que se encuentra en Esmeraldas Chiquito. El monto de la obra es de 253.439,21 dólares.

La idea del Miduvi, además, es de hacer, hasta el 2013, 6 km de parques lineales, con la reubicación de todas las familias del estero, dentro del plan “Guayaquil Ecológico”. La idea del parque lineal es la de poner un límite en todo el estero salado. “La idea es, en un futuro, hacer todo limitado”, decían también funcionarios del ministerio que se encontraban en el sector.

Solís también resaltó que 200.000 viviendas han sido entregadas a  familias ecuatorianas hasta la fecha, y que hasta finales de año aspiran cumplir con su meta, que es de las 240.000, ya que son 60.000 anuales entre viviendas nuevas y viviendas mejoradas. “Hemos bajado el déficit de vivienda del 3.2% anual, desde la intervención de nuestro gobierno”. El ministro afirmó también que el 60% de la intervención del Miduvi ha ido hacia el sector rural.

Tomado de El telégrafo 

jueves, 23 de septiembre de 2010

Minga de limpieza en un tramo del estero reveló contaminación extrema

Los voluntarios empezaron una campaña, pero ante la magnitud de la tarea necesitan la colaboración de agrupaciones, autoridades, e incluso maquinarias para desalojar todos los residuos

Con el objetivo de empezar una campaña de concienciación para recuperar uno de los ramales del estero Salado, en el sector de la 28 y la Ch, un grupo de jóvenes del Movimiento de Juventudes de Poder Ciudadano Guayas realizó el pasado sábado una minga de limpieza y reciclaje en las riberas.

El panorama es desolador, el sector hoy está saturado de basura y rodeado de viviendas donde sus habitantes, muchos de ellos niños, se exponen a un sinnúmero de enfermedades.

“A las cinco de la mañana vienen a botar basura, desde el mercado de la 24 y la A, el alcalde tiene que ayudarnos y hacer algo urgente aquí”, exigió Dora Solórzano, a cuya casa colindante, le llegan los hedores.

“El ambiente en que se desenvuelven estas personas es bastante desagradable, sus condiciones de vida no son dignas para nadie, más si hay niños”, enfatizó la coordinadora de la agrupación, Gisell Lozano.

Unos 80 voluntarios se congregaron en la jornada, provenientes de organizaciones sociales como Real Cultura, Identidad Cultural y el colegio Fe y Alegría, en las que participan jóvenes de barrios populares.

“Pudimos evidenciar que no solamente había animales muertos o desechos plásticos, sino desechos hospitalarios (jeringuillas), esa es tierra de nadie”, denunció Lozano.

Inicialmente habían solicitado a la Municipalidad de Guayaquil que les facilite un recorrido con varios camiones de Vachagnon, pero por problemas operativos solo se les asignó uno para desalojar todos los residuos recolectados.

Según la medioambientalista un vecino ha enviado solicitudes con fotos al Municipio para informarlo del tema, pero este ha respondido que le extienda un informe detallado, que especifique cada requerimiento.

Aunque no hay un estudio que indague el deterioro ambiental que está causando, los activistas y moradores calculan que la densidad de basura tiene una longitud aproximada de medio kilómetro, y unos 10 metros entre las orillas.

“Estamos abiertos a recibir personas que quieran añadirse al movimiento para hallar el modo de solucionar este deterioro. Ante cualquier consulta, colaboración o información adicional contactarse al (08) 678-0006.

Tomado de El Universo

Turismo fluvial emplea a habitantes de Trinitaria


FOTO: PILAR VERA / El Telégrafo
La empresa Isla Tour da trabajo a 22 personas y tiene previsto expandir sus servicios.


Con el apoyo del MIES, 22 personas fundaron Isla Tour que realiza paseos en el Estero Salado.

La pobreza y la falta de servicios básicos en el barrio que habitan no fueron obstáculos para salir adelante. Así lo demostraron 22 microempresarios de la cooperativa Madrigal, ubicada en la isla Trinitaria, en el sur de Guayaquil.

Ellos forman parte de la empresa Isla Tour que ofrece recorridos a los turistas nacionales y extranjeros, a través del Estero Salado, pasando por las Esclusas hasta llegar al Malecón 2000 que bordea el río Guayas.

“Muchos años de mi vida me he dedicado a trasladar personas hasta la otra orilla del río. Antes el negocio no era rentable, pero ahora la situación ha mejorado y estamos sacando adelante a nuestras familias”, dice Mercado Neycan, quien opera en uno de los botes de la empresa fluvial Isla Tour.

Neycan recuerda que hace un año solo trasladaban a las personas desde el muelle de la cooperativa Madrigal hasta la otra orilla (25 y la P) y lo hacía en canoas a remo.

Agrega, emocionado, que ahora por el apoyo del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) tienen dos nuevas lanchas a motor, que reducen el recorrido de 10 a 5 minutos en la ruta antes mencionada.

“Nunca pensamos que íbamos a trasladar personas a diferentes sitios de Guayaquil, pero ahora esto es una realidad”, añade.

El MIES facilitó a los emprendedores un muelle y dos botes de fibra para que desarrollen esta actividad. El emprendimiento fue financiado por la cartera de Estado con un aporte de 44.458 dólares, por medio del Instituto de Economía Popular y Solidaria, más una contraparte de la Cooperativa De Todas de 8.452 dólares.

La microempresa labora de lunes a domingo, de 05:30 a 23:00, y diariamente traslada 300 personas. El precio es de 0,25 centavos.

Isla Tour, además de trasladar usuarios a la 25 y la P, los sábados y domingos realizan paseos por el Estero Salado. El recorrido turístico se inicia en la cooperativa Madrigal, pasa por la Playita del Guasmo, el Parque Viernes Santo (Fertisa), Base Naval Sur y Trinipuerto. El pasaje tiene un costo de 5 dólares para los adultos y 2,50, niños y ancianos.

El próximo año se extenderá el recorrido hasta el malecón Simón Bolívar, informa Angélica Godoy, administradora de la empresa de turismo fluvial.

“Gracias a nuestro esfuerzo logramos formalizar la actividad de transporte marítimo que realizamos durante 30 años de manera informal. Es por eso que, apoyados con la asesoría de la Cooperativa De Todas y el financiamiento del MIES, hemos logrado consolidar la actividad que dará plazas de trabajo, mejorará el servicio de transporte y es una opción de esparcimiento para las familias de la zona y para quienes deseen disfrutar de un hermoso paseo por el Estero Salado”, dice la emprendedora.

30años llevan los habitantes de la cooperativa Madrigal dedicándose a esta actividad

Rocío Pérez, socia de Isla Tour, asegura que desde que se formalizó la microempresa -hace un año- la cooperativa tomó un impulso y ahora la gente se preocupa más por mejorar sus condiciones de vida y salir de la pobreza.

El subsecretario de Turismo del Litoral, Jorge Macchiavello, expresa que con el objetivo de mejorar el servicio de transporte que ofrece Isla Tour, esta entidad implementará con sus socios el Programa Mi Canoa Turística.

Para que esta asociación dé servicios turísticos de calidad, también se les dará asistencia técnica para desarrollar sus servicios, junto con procesos de capacitación sobre buenas prácticas turísticas, hospitalidad, negocios productivos, administración turística, seguridad a bordo y supervivencia para motoristas fluviales.

“El apoyo que hemos tenido de parte de la cooperativa y de las entidades del Gobierno han sido importantes”.

Angélica Godoy
Administradora de la empresa

“Poco a poco estamos saliendo de la pobreza. El asociarnos fue lo mejor para la comunidad de Madrigal”.
Delia Solís
Socia de la microempresa Isla Tour


Infórmate +

Para más información comunicarse a los teléfonos: (593-4) 2601065-6016850. Celular: 092375009. Dirección: Perimetral Sur, isla Trinitaria-cooperativa Madrigal. E-mail: islatour@hotmail.com.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Parque lineal, una opción para recuperar el estero

El objetivo de la obra es frenar las invasiones. La construcción empezó la semana pasada en el sector donde un incendio destruyó 122 viviendas



Foto: Expreso
Inauguración. La entrega de los trabajos está prevista para las fiestas octubrinas. A esta asistiría el presidente Rafael Correa Delgado.


Una pérgola, escalinatas y camineras son algunas de las características del parque lineal que el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda (Miduvi) construye en Esmeraldas Chiquito.


La obra se levanta a 10 metros de las 122 casas de hormigón que el Gobierno Nacional entregó a los damnificados en el incendio del 20 de noviembre de 2009.


A más de mejorar la calidad de vida de las familias de este sector del sur de la ciudad, con esta infraestructura se busca reducir los asentamientos informales a orillas del estero. Así las familias no exponen sus vidas por el derrumbe de las vetustas casas, como el que ocurrió la semana pasada a dos kilómetros de allí, en la cooperativa Brisas del Salado.



El parque lineal tendrá una extensión de 110 metros, que será el punto de partida para otras fases. En el sitio se sembrarán palmeras, pinos, helechos, entre otra variedad de vegetación.


Las instalaciones tendrán una mezcla de lo natural y moderno, gracias a las áreas verdes y al hormigón.A pocos metros de la pérgola estarán las escalinatas. Aquello permitirá el arribo y salida de las canoas.


El residente de la obra, Alejandro Ortiz, comentó que la fase de esta infraestructura será inaugurada en las festividades octubrinas por el presidente Rafael Correa.


Al momento trabajan en el sitio 8 obreros. Ortiz aseguró que los trabajos se intensificarán la próxima semana y requerirán de más personal.Los moradores expresaron su optimismo por los beneficios que obtendrán con el parque lineal.


“De seguro la gente dejará de invadir el estero y tampoco botará la basura en las orillas”, opinó Walter Navarrete, uno de los beneficiados con las casas que entregó el Gobierno.Su vecina Carmen Pérez comentó que en el barrio se siente un cambio con la llegada de la obra.


La habitante María Moreno espera que luego del parque lineal lleguen otros beneficios a esta comunidad de clase baja, como la pavimentación y una mejor recolección de los desperdicios.


Los moradores también pidieron la construcción de un muro en el ramal.“La gente bota la basura y los delincuentes roban a los pescadores y transeúntes”, denunció un morador que reservó su nombre.
Tomado de El Expreso

jueves, 9 de septiembre de 2010

8 casas se derrumbaron en estero

En Brisas del Salado. Las hermanas Lino Muñiz sacaban las tablas del piso de lo que era una vivienda.







José Sánchez/EL COMERCIO Redacción Guayaquil
guayaquil@elcomercio.com

La casa de las hermanas Lino Muñiz parecía un esqueleto a las 10:00 de ayer. Del inmueble levantado hace tres años, a la orilla del estero Salado, solo quedaba el piso de madera sostenido en palos.

Las paredes de caña ya no estaban, y unos muebles de rayas verdes y amarillas aún quedaban en lo que era la sala del hogar. Unos amigos y familiares ayudaban a moverlos para guardarlos en la casa de uno de los vecinos.

Otros casos

* Hace un año dos casas también se cayeron en la cooperativa Brisas del Salado, junto al estero Salado, en la Isla Trinitaria.
* La noche anterior al sismo del 12 de agosto pasado una casa se cayó en Las Malvinas. En julio de este año otras ocho viviendas se derrumbaron.
* En mayo pasado se anunció la reubicación de más de 5 000 familias que viven en la orilla del estero como parte de un plan de descontaminar el ecosistema.

El panorama era similar a lo largo de una cuadra donde la noche del martes se derrumbaron ocho viviendas de construcción mixta. En la cooperativa Brisas del Salado, en la Isla Trinitaria, en el sur de la ciudad, la novedad ayer en la mañana era la desgracia de estas familias que habían pasado toda la madrugada en la calle.

Las Lino Muñiz, así como Édison Mendoza y Luis Quirumba, rescataban parte de las maderas y cañas de sus casas de las aguas del estero. Otras viviendas estaban inclinadas y a punto de caer. Mientras flotaban ollas, ropa y otros enseres.

Catalina Lino contó que el martes al mediodía, cuando regresó de su trabajo, observó una grieta que atravesaba los terrenos donde se asentaban su casa y las de sus vecinos. La marea había bajado un metro y quedó al descubierto. Aunque desde el 12 de agosto pasado se evidenció la falla física a raíz del temblor de 7,2 grados que se registró en Ecuador.

La preocupación venía desde ese día, pero ayer los tuvo más intranquilos. Por eso las familias del sector entraban y salían a cada rato de sus viviendas para observar la evolución de la grieta. A las 23:30 sintieron un estruendo y que la tierra empezó a deslizarse.

Catalina y su familia salieron de la casa, solo con un bolso de ropa. Y pasaron la noche en la calle.

En la mañana, los afectados deambulaban por el lugar vestidos con lo que tenían la noche de la tragedia. La casa de Noralma Arroyo, de 50 años, no se ha caído por completo. Un pilo de escombros la sostiene aún en la orilla del estero Salado. Vive en el sector hace seis años. “Toda la noche la tierra ha ido cediendo poco a poco”, por eso con ayuda de los vecinos colocó los escombros para que la vivienda no caiga.

Delegados de los ministerios de Salud Pública y Desarrollo Urbano y Vivienda llegaron a las 10:00 para evaluar los daños. A esa hora empezó un censo para conocer el número de damnificados. Aunque la Secretaría de Riesgos calculó que eran 31 personas.

Wilson Tenorio, jefe de Área de Salud #2 Trinitaria, dijo que hasta esa hora no se registraban heridos. Pero se instaló un puesto de auxilio para brindar atención médica. “Vamos a seguir en estado de alerta permanente porque al parecer pueden caer otras casas”.

María Fernanda Reyes, funcionaria de Gestión de Riesgos, informó que existen otras casas en peligro de derrumbarse, aunque no se conoce exactamente el número. La intención es que estas familias salgan de las viviendas y ubicarlas en albergues.

Reyes dijo que los moradores conocen los riesgos de vivir al filo de un estero, por lo tanto podrían prevenir las desgracias no invadiendo estas zonas vulnerables.

Pasado el mediodía las familias afectadas no habían sido ubicadas en albergues. Los vecinos y parientes les ofrecieron comida y algo de ropa.


Testimonio

Jenny Demera, de 39 años.
Antes perdí mi bono y ahora pierdo mi casa


Estaba en la casa con mis tres niños. Ya me iba a dormir y escuché un estruendo horrible. Salí de la casa asustada, corriendo, no pude sacar casi nada. Luego pasamos la noche en la calle.


Yo vivo sola con mis niños y ahora me suspendieron el bono porque hice un préstamo en Hogar de Cristo para hacer mi casa.


Lo pagaba mensual, ya venía pagando casi dos años, este es el último año. Todavía me faltan 180 dólares de pagar y eso es lo que me preocupa.


Además, tampoco tengo el número para comunicarme con ellos para informarles que perdí mi casa y ahora no puedo pagar.


Mi niño es discapacitado y tengo que hacerle la terapia tres veces a la semana. La terapia y la consultan son gratis, pero los remedios tengo que comprarlos y también una férula que le deben poner en el pie. Pero yo le dije al doctor que me esperara porque yo todavía no tengo plata para comprarle.
Tomado de El Comercio Guayaquil | jueves 09/09/2010