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Obras. Estas compuertas están ubicadas en el puente
de la avenida
Ignacio Robles Santiestevan, frente a la
manzana 129 de Urdenor 1. Las
otras están detrás de Fedenador. |
Los activistas lo reivindican como un
brazo del estero, pero para muchos de los moradores ya no es más que un
canal de aguas servidas. Se trata del estrecho ramal del área de
incidencia de Urdenor 1 y la sexta etapa de la Alborada. Allí la
proliferación de plagas; "por momentos" los malos olores y el aspecto de
basural cuando los troncos represan las aguas bajo el puente han
introducido entre los habitantes el deseo de cubrirlo con un ducto
cajón.
En esa zona está ubicado uno de los dos desvíos temporales
de aguas que ingresan al Estero Salado por el canal
Caterpillar-Urdenor-Estero en el Tramo "A" (ver mapa). Al igual que el
desvío del canal Guajiro-Complejo Deportivo-Mapasingue-Miraflores, lleva
inoperativo 6 años según publicó EXPRESO el pasado 12 de enero.
Cuando
comenzaron a construir el sistema de Urdenor 1 (en el puente de la
avenida Ignacio Robles Santiestevan) moradores como José León, un
abogado de 55 años, que reside en la manzana 129, abrigó la esperanza de
que la construcción reportara algún tipo de beneficio. "Pero hasta aquí
no se hizo absolutamente nada". Para él, que apoya la idea del ducto
cajón, la inversión de más de 600.000 dólares "es una plata que se ha
botado al estero, una plata desperdiciada".
Una historia de postergación
Los
desvíos temporales fueron diseñados para frenar la contaminación del
brazo de mar durante el verano, en los cerca de 9 meses que la ciudad no
tiene lluvias.
Los sistemas de compuertas tuvieron un costo de $
604.817 de acuerdo con un informe de Contraloría. Tenían por objetivo
frenar buena parte de la contaminación que reciben de los canales de
aguas residuales los tramos Urdesa Norte-Kennedy y Miraflores-Urdesa y
que desembocan ambos en la zona anterior al puente 5 de Junio.
En
un comunicado el Municipio de Guayaquil reconoce que los proyectos
fueron diseñados en el 2004, y "construidos hasta el año 2005", pero
precisa que Colisa nos los entregó al Cabildo hasta el 17 de junio de
2010. El documento no explica porqué la constructora tardó cuatro años y
medio, 54 meses, en la entrega de una obra concluida. Se trata de la
misma firma a la que en el 2007 el Cabildo porteño le canceló el
contrato de ampliación de la avenida del Bombero tras los continuos
atrasos.
La Municipalidad entregó a su vez los desvíos, para su
operación, a la concesionaria Interagua, el 29 de junio de 2011. Y según
la carta enviada a este Diario por Camilo Luis Álvarez, el director de
Medio Ambiente del Municipio, fue dejada constancia que todos los
trabajos estaban concluidos, "cumpliendo las normas y especificaciones
técnicas establecidas".
En un recorrido, la semana pasada, EXPRESO
comprobó que los motores de las casetas estaban herrumbrosos y la grasa
de las poleas petrificada.
En 7 años, desde que fueron diseñadas
las compuertas hasta la fecha de entrega para su operación cambiaron
"considerablemente" las condiciones de los sistemas de alcantarillado
sanitario de los sectores de influencia, sobre todo en cuanto a los
caudales.
Estos desvíos fueron diseñados para desviar (bombear) al
sistema de alcantarillado sanitario las aguas residuales, domésticas e
industriales, que bajan por los canales de sectores sin alcantarillado
como La Prosperina y Mapasingue Este y Oeste, por un lado; y del sector
industrial de la Juan Tanca Marengo, por el otro.
Debido al
cambio de caudales la Empresa Cantonal de Agua Potable y Alcantarillado
de Guayaquil (Ecapag) solicitó mediante un oficio que Interagua presente
un estudio de las bondades y complejidades que se generen para
establecer la operación de las obras, "lo cual hasta la fecha no ha
cumplido".
Y es que de acuerdo a la Dirección de Medio Ambiente
la operación de los desvíos, en las condiciones actuales, daría lugar a
represamientos de aguas residuales "con las consecuentes afectaciones a
la salud de la población".
El documento habla de que el
represamiento podría provocar también "desbordes", aunque las compuertas
solo deben funcionar en épocas sin lluvias. Y los malos olores son
provocados sobre todo cuando los lodos quedan expuestos, en la marea
baja, como explican los conocedores del tema.
Para pobladores de
Urdenor 1 como Rosa Roca, el panorama no puede ser peor cuando los
desperdicios de las fábricas del sector circulan al lado de su casa,
dice. "No es todo el día, pero por momentos vienen unas ráfagas de un
hedor nauseabundo que se instalan aquí, como si estuviéramos al pie de
una cloaca. Desde luego que eso afecta nuestra salud, la de nuestros
hijos y nietos".
Por su parte Interagua aduce que lleva solo 6
meses a cargo de estos sistemas de compuertas y desvíos, que ellos no
estaban bajo su competencia hasta julio pasado. "Estamos haciendo todas
las revisiones y estudios del sistema para ver qué es lo que funciona y
cuáles son los problemas que se puedan encontrar para el tema de la
operatividad", indicó Ilfn Florsheim, gerenta de Comunicación de la
concesionaria.
Expertos afirman que Interagua tendría problemas
para bombear una mayor cantidad de aguas servidas, lo que también cuesta
más dinero. Respecto a ello Florsheim solo adelantó: "Todo eso es lo
que estamos estudiando en este momento". Agregó que aún no tienen fecha
prevista para poner operativos los sistemas.
No obstante, según
Ruiz Álvarez el Municipio "conminará a la empresa a Interagua" para que
presente el estudio solicitado, y que plantee las medidas técnicas
necesarias, para que las obras se encuentren operativas una vez
concluida la época invernal.
(AGV).
La Ecapag construye 4 nuevos proyectos
Con el apoyo del Municipio de Guayaquil,
la Empresa Cantonal de Agua Potable y Alcantarillado de Guayaquil
(Ecapag) construye proyectos de expansión del sistema de alcantarillado
sanitario de la ciudad con miras "a minimizar la contaminación del
Estero Salado, de manera definitiva".
Entre esos proyectos la
Municipalidad, Autoridad Ambiental de Aplicación Responsable Acreditada
en el cantón, menciona la expansión del alcantarillado sanitario de los
sectores de Mapasingue Este-Oeste y Prosperina, además de los de drenaje
pluvial en los sectores del Canal de la Muerte y Río Perdido. Las aguas
de estos sectores desembocan en el tramo "A" (Miraflores-Urdesa) uno de
los más contaminados. Entre los trabajos pendientes sigue estando el de
cortar descargas industriales y domésticas, que por diversas vías,
llegan al estero.
Fuente:
Diario Expreso